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Capítulo 06: Cierra el puño

  Cierra el pu?o

  La pelea entre las chicas está dando un giro inesperado, Jenny había logrado cortar a Sara quien ahora empezaba a sufrir los efectos del veneno.

  Su cuerpo estaba tenso, se le hacía difícil moverlo, su vista se nublaba y su respiración se cortaba.

  -El corte fue peque?o -habló Jenny-, por eso todavía puedes moverte, pero no por mucho tiempo. Unos cortes más bastarán para inmovilizarte y entonces podrán matar a ese bastardo.

  -No... te dejaré -entre jadeos-, todavía no pierdo, esta vez soy yo quien ganará esta pelea Jenny, te convenceré como sea de que pares con esta tontería.

  -Haz lo que quieras -negando con la cabeza varias veces-, el veneno no es letal, es solo un paralizante, mientras te deje inmóvil con él no tendré que hacerte más da?o.

  -No me subestimes -dijo mirándola completamente seria.

  Las dos se acercaron al mismo tiempo, Jenny tomó la delantera agitando sus alas heridas, no podía volar pero al menos podía dar un peque?o salto y mantenerse en el aire por unos segundos; los suficientes para lanzar una patada recta directa a la barriga de la otra, la cual aun con su cuerpo pesado pudo desviar la patada con sus manos, haciendo que ésta solo cortara con sus garras un poco el costado de su abdomen. Seguido de esto, como contrataque, lanzó un ataque a la cara de Jenny con una de sus garras cortando el rostro de ésta.

  Ambas se separaron unos centímetros y volvieron a acercarse intercambiando ataques como dos fieras, las garras de ambas chocaban causando que salieran peque?as chispas. Jenny logró herir la cara, el hombro derecho y las dos piernas de Sara mientras que ésta rasgó sus alas nuevamente y algunas partes de su abdomen.

  Sara se agachó y, apoyando sus manos en el suelo, lanzó una patada directa en el mentón de su amiga haciendo que ésta dirigiera su vista al cielo y retrocediera unos pasos. No se detuvo y enseguida se levantó del suelo cortando con sus garras el hombro izquierdo de la otra chica que todavía estaba atontada por el golpe.

  Jenny recuperó el equilibrio y sin inmutarse por el corte dio una voltereta en el aire guiándose con sus manos, golpeando con una patada lateral la cara de Sara. éste para responderle lanzó una patada recta hacia arriba en la barriga de Jenny que escupió sangre por el fuerte golpe y terminó cayendo al suelo. Sin esperar a que se levantara, Sara corrió hacia ella para cortarla, pero ésta se levantó de un salto. En el momento que puso sus pies en el suelo, Sara aterrizó los suyos encima impidiendo que pudiera usar sus garras.

  -Has estado usando tus piernas todo el tiempo -dijo Sara-, tus alas son tu movilidad, pero no sirven para atacar. Esto se acabó ya.

  Seguido de esto, con sus garras intentó atacar a Jenny, pero ésta transformó sus alas otra vez en sus brazos normales y sujetó las de su amiga para parar el ataque.

  -Sara -sujetándola con fuerza-, recuerda que aun sin mi espíritu soy una gran peleadora, si esto se acabó para alguien sería para ti.

  Logrando liberar uno de sus pies de los de su amiga, golpeó sus pies de lado para hacerla perder el equilibrio. Sujetando sus manos dio una vuelta alzándola por encima de su cuerpo y azotándola fuertemente contra el suelo, antes de que pudiera recuperarse la golpeó con el pie en el lado de la cara haciendo que rodara por suelo unos centímetros lejos de ella. En el suelo Sara logra levantarse con dificultad, el veneno ha tomado gran parte de su sistema haciendo que todos sus sentidos disminuyan y su cuerpo sea más difícil de mover, mientras, Jenny la mira parada lejos de ella jadeando cansada.

  -Es suficiente -habló Jenny-, si seguimos con esto podría ser fatal para ti, es mejor parar aquí. Por favor Sara confía en mí, déjame matarlo.

  -?No! -gritó-, sigues sin entenderlo, no puedo dejar que lo hagas, no eres una asesina y él tampoco es un villano, estás viendo las cosas de la manera equivocada, no puedes juzgarlo por algo que te haya dicho un desconocido.

  -No es solo un desconocido -se acercó a pasos lentos-, todos saben lo peligrosa que es esa criatura, no puede vivir, causará la extinción -apretó sus pu?os con rabia.

  -La criatura dentro de él es peligrosa, pero no Daru -sus ojos se cristalizaron-, él no es igual que su espíritu y tampoco va a dejarse controlar.

  -No tienes certeza de que eso pase -ya a pocos pasos de ella-. He visto a varios usuarios perder el control, una mente débil que se deja llevar por sus avaricias de poder termina dándole el control a la criatura, nosotros casi que no tenemos problema porque nuestros espíritus son simples animales, pero estamos hablando de la criatura más grande y fuerte de todas. ?Crees en verdad que un chico de secundaria lo puede mantener a raya?

  -Confío en él -se mantuvo firme con sus palabras mientras empezaban a formarse lágrimas en sus ojos-, y si algún día llega a descontrolarse o dejar que el dragón lo controle, yo estaré ahí para traerlo de vuelta, pero no renunciaré a él tan rápido, él vivirá y tú no serás una asesina, esa es mi decisión y no la cambiaré.

  Secó sus lágrimas y con la frente en alto observó a Jenny quien detuvo su paso al estar en frente de ella.

  -Ya veo -con la vista en el suelo-, dices palabras muy bonitas y en verdad quiero creerte, pero no lo conozco, no sé si de verdad todo estará bien si lo dejo vivir, no quiero arriesgarme a perder a nadie y mucho menos a ti -alzó su mirada-. Lo siento Sara, te venceré y mataré a ese chico, esa es mi decisión y tampoco pienso cambiarla.

  Ambas se quedaron en silencio por un rato mirándose, esperaban que la otra vacilara, pero no fue así. Ninguna retrocedió ni se retractó de sus palabras, así que después de esperar Sara hizo el primer movimiento atacándola con su garra, pero esta logró pararla aguantando su mano aun con sus miradas fijas. Jenny podía sentir la mirada de Sara clavándose como un pu?al en su pecho.

  -No... ?No me mires así! -Jenny alzó su pie e incrustó su garra en la cara de su amiga agarrando esta de tal manera que por auto-reflejo sujetara el pie intentando quitárselo de la cara-, me molesta esa mirada tuya, nunca me habías visto así, tan decidida y valiente. ?Qué te está haciendo ese chico? -la imagen de su amiga de la infancia vino a su mente, una ni?a inocente que siempre iba detrás de ella con una sonrisa amable, siguiendola a todos lados, era semtimental y lloraba por todo, pero ahí siempre estaba ella para salvarla.

  -él no me hizo nada o quizás si, quizás al verlo protegerme me di cuenta que toda mi vida fue así -la imagen de Jenny se distorsionó al escucharla nuevamente y volvió al presente, entre su garra vio sus ojos llenos de seguridad y la sangre que recorría su rostro-. Estoy cansada de estar detrás de ti y que tu seas la que me protega, yo también puedo pelear, ahora hay alguien al que quiero proteger junto a ti y pelearé para salvarlos a los dos.

  -Maldita sea -Jenny arrugó sus cejas y apretó el agarre más fuerte.

  -Agarrarme de esta forma -dijo mientras enterraba sus garras en el pie de la chica haciendo que aflojara su agarre-, aún recuerdo tus palabras del día que nos conocimos, esa no es forma de pelear -hablaba al mismo tiempo que el recuerdo se posaba en su mente-, cierra tu pu?o y... -alejó el pie de su cara y lo jaló hacia ella haciendo que por inercia el cuerpo de Jenny fuera atraído al de ella, aprovechando esto cerró con fuerza su pu?o enterrando las garras en su propia piel y la golpeó con todas sus fuerzas en la cara haciendo que saliera volando de allí golpeando varias veces el suelo-... no sé lo que sigue porque nunca terminaste la frase -sonrió melancólicamente mientras abría su mano y observaba las heridas ocasionadas por su propia garra.

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  Finalmente, el veneno había invadido todo su sistema, ya no podía ponerse de pie. Sintió su cuerpo pesado, cerró un poco sus ojos y se dejó caer lentamente hacia delante, pero esto fue interrumpido al abrir los ojos antes de caer y ver a Jenny aun de pie. Transformó sus manos nuevamente en alas, aunque seguían da?adas y agitándolas logró alzar su cuerpo unos centímetros del suelo, se impulsó hacia delante pasando por arriba de Sara que caía de frente al suelo.

  Sin esfuerzo alguno Sara alzó sus manos sosteniendo los hombros de Jenny que siguió su curso, pero las garras se deslizaron desde sus hombros formando una X en el pecho finalizando en su abdomen y creando una herida mortal de la cual brotaba mucha sangre. Ambas chicas cayeron desmayadas al suelo, sin poder moverse o seguir peleando.

  Los tres chicos yacían en el suelo rodeados de un charco entre sangre y veneno, Daru empezó a recobrar la consciencia y abrió un poco sus ojos, la herida que tenía era mortal, había perdido mucha sangre y le dolía demasiado, antes de volver a cerrar los ojos y caer en un profundo sue?o pudo distinguir una figura que se acercó a ellos preocupada, entonces volvió a desfallecer.

  (...)

  Daru comenzó a abrir los ojos lentamente, parpadeando varias veces. Sintió un fuerte dolor en el pecho y en la cabeza, estaba recuperando poco a poco la movilidad de todo su cuerpo. Agitó sus manos frente a su cara mientras su vista se aclaraba y pudo observar una luz brillante proveniente del bombillo de un peque?o cuarto donde se encontraba. Al levantar un poco su cabeza y mirar a los alrededores se dio cuenta por las camillas y las paredes pintadas de blanco que se encontraba en la enfermería de la escuela, era peque?a pero muy acogedora, sobando su cabeza se miró y vio que estaba sin camisa y una venda cubría su cuerpo, entonces fue cuando recordó la herida que tenía.

  Sentándose en la cama quito la intravenosa de su brazo y se levantó. Le resultó difícil mantenerse en pie, su cuerpo aun le pesaba un poco. Con trabajo logró llegar hasta una cortina y al jalarla se quedó pasmado al ver lo que había detrás. Sara y Jenny, ambas en camillas separadas. Tenían vendas por todos sus cuerpos y también intravenosas, al igual que oxígeno.

  El chico se quedó paralizado observándolas mientras en su cabeza se culpaba a sí mismo pues sabía que las heridas eran muestra de una dura pelea que tuvieron de seguro porque Sara lo había protegido de Jenny. Había provocado que dos grandes amigas se pelearan, apretó fuerte sus pu?os mientras repetía una y otra vez en su cabeza que era su culpa. Fue sacado de su trance cuando sintió que alguien tocaba su hombro, se giró bruscamente asustando a la chica que dio un peque?o grito y cayó sentanda en el suelo.

  Era joven, entre los veinte y pico de a?os. Tenía buen cuerpo bastante delgada. Su cabello era rosado, largo y suelto un poco ondulado en las puntas, llegándole a la cintura. Sus ojos eran azules y estaban ocultos detrás de unos lentes circulares. Llevaba una blusa azul y un short corto de mezclilla, encima traía una bata de doctora y un estetoscopio enganchado en el cuello.

  -Lo siento mucho, no te vi -el chico le tendió la mano para ayudarla a levantarse-. ?Eres la doctora de aquí?

  -S-si -sujetó su mano y se puso de pie- Me llamo Clara, soy la doctora de la escuela -le regaló una sonrisa amable mientras sacudía el polvo de su bata.

  -?Sabes qué fue lo que pasó? -dirigió su mirada a las chicas sobre la camilla.

  -No sabría decirlo con certeza porque no conozco qué espíritu poseen -expuso mientras acomodaba sus lentes-, pero es notable que hubo una pelea, de hecho, supuse que no tendrías nada que ver ya que llevabas más tiempo desmayado, las dos poseen marcas de garras, -ella se?aló a Jenny-, sus marcas son claramente de un felino y la otra tenía marcas de garras de águila o halcón, además ella y tú tenían grandes cantidades de veneno en su interior, el de ella es mayor por eso no ha despertado.

  -?Cómo pudiste deducir todo eso? -preguntó confuso y sorprendido.

  -Bueno -suspiró-, resulta que con todo este problema de los espíritus para poder atender mejor a mis pacientes decidí estudiar mejor a los animales, para resumir, soy veterinaria también, es fácil para reconocer un veneno o marcas de garras.

  -?Sabes qué tipo de veneno es? -preguntó.

  -Si -respondió-, es de serpiente, no sé qué especie en específico, pero definitivamente es veneno de serpiente, no es letal, así que no corren peligro, es solo un paralizante. El efecto dura según la cantidad que tengan en su cuerpo por eso tú ya estas despierto y ella todavía.

  -Espera -la detuvo-, ?Entonces hay alguna posibilidad de que el veneno fuera de alguien con espíritu de serpiente?

  -No precisamente -alzó una ceja-, pudo haberlo conseguido de una serpiente real.

  -De todas formas, quiero comprobarlo -inquirió-, pero no sé cómo.

  -Yo puedo ayudar -se?aló alzando la mano-, de todas formas, te debo una.

  -?A qué te refieres si nunca nos hemos visto antes? -preguntó alzando una ceja.

  -Tu y yo no, pero nuestros espíritus si -respondió-. Mi espíritu es de un Hada y en el pasado fue ayudada por el dragón en tu interior.

  -?Es eso cierto? -preguntó al dragón en su mente.

  -No es que sea una buena persona ni nada -respondió el dragón-, pero si, en uno de mis ataques las víctimas fueron las hadas, pero antes de atacarlos me enteré que todas habían sido masacradas, al parecer por otra hada, la única sobreviviente fue una peque?a. No me gusta mucho la idea de matar ni?os, así que la dejé vivir y la llevé lejos de ese lugar por si la o él causante de aquella masacre volvía, nunca pensé que la volvería a ver.

  -Tu buena acción nos salvó -sonrió y dejó su plática mental para dirigirse a la chica-, ya me parecía raro que alguien aceptara ayudarme, últimamente todos me quieren muerto.

  -Lo sé -comentó-, no todos tuvieron la oportunidad de ver el lado amable del dragón, escucha, puedo darte un spray que intensifica el olor del veneno, en resumen, si roseas al causante este emitirá un fuerte olor que reconocerás de inmediato, pero como ya dije no hay certeza de que en verdad haya alguien con espíritu de serpiente.

  -Eso lo comprobaremos -dijo decidido-. ?Cuánto falta para que empiecen las clases?

  -En media hora debería sonar la campana para que los estudiantes formen en el patio, escuché que el director daría una noticia importante -explicó-, el spray estará listo en quince minutos.

  -Bien -estiró su cuerpo-, con toda la escuela reunida será más fácil encontrar a esa persona. por cierto -destapándose la venda del pecho-, solo me duele un poco, pero está prácticamente curada.

  Se sorprendió de que la herida había cerrado dejando solo una cicatriz peque?a.

  -Ah, si -dos alas brillantes de color rosa salieron de su espalda, como si estuvieran echas de polvo-, las hadas tenemos poderes curativos, solo aceleré el proceso de curación de tus células.

  -Gracias, en verdad muchas gracias -hizo una peque?a reverencia en agradecimiento.

  -No te preocupes, levanta la cabeza -sus alas desaparecieron, estaba ligeramente sonrojada-, empezaré a trabajar en la fórmula, tú descansa mientras.

  -Vale -asintió.

  Así mientras Daru descansaba a un lado de la cama de Sara, la doctora trabajaba en la creación del spray.

  (...)

  -Listo -dijo la doctora ense?ándole el frasco con el spray-, por cierto ?Cómo piensas rosear a la escuela entera con esto?

  -Eso déjamelo a mí -sonrió y cogió el spray-. Tengo un plan, debería irme ya casi es la hora.

  -Si asintió-, ten cuidado.

  -Lo tendré -respondió.

  Cogió la camisa de la escuela que yacía en un lado de la cama donde estaba y se la puso dejándola abierta sin abotonar, salió de allí rápido, pero no sin antes girarse y ver a la doctora en la puerta con cara de preocupación, sentía que habría una pelea. Para tranquilizarla le regaló una sonrisa y se dio vuelta corriendo hacia el patio.

  (...)

  Ya era la hora, la campana sonó y todos los estudiantes se reunieron en el patio formados, el director estaba a punto de ponerse en frente para empezar a hablar, pero fue interrumpido por Daru en el techo de la escuela, quien con un fuerte chiflido hizo que todas las miradas se dirigieran a él para ver que en sus manos traía una larga manguera y su rostro portaba una sonrisa con una pizca de maldad. Se encontraba en el techo de la escuela y todos estaban sorprendidos sin saber qué hacía ahí.

  -?Es hora de que salgas a la luz! -gritó mientras abrió la manguera y soltó un chorro de un líquido verde, que era el spray que la doctora le había dado.

  Daru echó el spray en un tanque de agua haciendo que se disolviera, convirtiendo el agua. Enganchó una manguera para poder mojar a todos.

  -?O-oye que haces? -el director intentó llamarle la atención, pero era ignorado.

  En el momento en que todos fueron mojados comenzaron a gritar y a mirar de forma amenazante a Daru, pero todo cambió al sentir un fuerte olor muy repugnante que hizo que se olvidaran del chico y salieran corriendo de allí con el director incluido tapándose muchos la nariz por el fuerte olor.

  Cuando el patio quedó casi vacío la sonrisa de Daru cambió y su semblante se puso serio al observar a la única persona que no había huido, al causante de ese olor y definitivamente el culpable de que Jenny quisiera matarlo. Se encontraba ahí parado con una sonrisa en su rostro mientras miraba al chico del techo, puso sus manos en los bolsillos del pantalón y entonces miró directamente a Daru.

  -Pensé que serías muy fuerte como para atacarte yo mismo, no me quería arriesgar, así que mandé a la chica, las cosas no salieron como planeé, así que comprobaremos ahora mismo si de verdad puedo vencerte o no -dijo con voz divertida-. ?Cierto Daru?

  La cara seria de Daru se deformó en una sonrisa sádica.

  -Así que eras tú -sus ojos brillaban de un rojo intenso y se podía notar el enojo en ellos, pero mantenía esa sonrisa que lo hacía ver como un psicópata, detrás de él se formaba una densa neblina oscura formando la cara del dragón-, Seike.

  -Acaso -dijo provocándolo con una sonrisa-. ?Estás enojado?

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