—Al parecer no eran tan fuertes —sentenció Peter Pan, preparándose para rematar a un Benedek herido.
Pero antes de que pudiera bajar el pu?o, un impacto sónico lo mandó a volar varios metros. El gigante aterrizó con una calma sobrenatural, clavando sus pies en la tierra.
—Vaya... te pudiste poner de pie. Eso es una haza?a increíble —dijo Peter Pan, fijando su mirada en Máté—. Aunque pareces estar al límite de tu existencia.
Máté estaba parado justo en el borde de la "zona segura". Su rostro era un mapa de venas hinchadas y su piel irradiaba un calor abrasador que evaporaba el sudor al instante. Su corazón martilleaba tan fuerte que Zora podía escucharlo desde el suelo. La Fase 2 no era un estado permanente; era una combustión interna. Mover un esqueleto con densidad de tungsteno consumía ATP a una velocidad suicida. Solo le quedaban 107 segundos antes de que su cuerpo se apagara por completo.
—Tal vez parezca cansado... pero tengo fuerza suficiente para hundirte —replicó Máté.
En un parpadeo, sus piernas estallaron como prensas hidráulicas, lanzándolo al frente. Antes de que Peter Pan pudiera reaccionar, Máté ya estaba sobre él. Su pu?o derecho buscó el estómago del coloso, pero la mano del gigante lo interceptó en seco, deteniendo la inercia con una fuerza bruta aterradora.
—Increíble. Te volviste más rápido, pero aún te falta mu...
Las palabras de Peter Pan se ahogaron cuando un segundo impacto, un gancho directo al costado izquierdo, lo sacudió. La embestida al estómago solo había sido una finta; el verdadero ataque de tungsteno había conectado.
This story is posted elsewhere by the author. Help them out by reading the authentic version.
—Al parecer, sí fui lo suficientemente rápido —escupió Máté, iniciando un asalto frenético de golpes que resonaban como explosiones en el bosque.
—Eres tan molesto como un insecto —rugió Peter Pan, bloqueando con sus antebrazos de acero mientras retrocedía paso a paso—. Y yo adoro aplastar insectos.
El gigante abandonó la defensa y aceptó el intercambio de golpes. Peter Pan hundió su pu?o en el plexo de Máté, pero el chico no se dobló; su nuevo sistema óseo absorbió el impacto como un búnker.
—Nunca subestimes a los insectos... son los seres más peligrosos de su entorno —respondió Máté, devolviendo el golpe al estómago de Peter Pan—. ?Te lo dice un futuro biólogo!
—?Biolo-qué? Yo solo escucho a una rata chillando —Peter Pan comenzó a caminar hacia adelante, recuperando terreno y arrinconando a Máté bajo una lluvia de golpes pesados—. ?Muérete ahora! ?Estás a mi mer...!
Una flecha se hundió profundamente en el hombro del gigante. Lázaro, tambaleándose pero con el arco firme, había vuelto al juego.
—No te olvides de nosotros —sentenció el arquero.
Zora se lanzó en una estocada lateral mientras Benedek, con los pu?os endurecidos por su propia habilidad, interceptaba el rostro de Peter Pan con un impacto que habría decapitado a un hombre común.
—Un cuatro contra uno parece cobarde —rugió Benedek—, ?pero contra un monstruo como tú, se siente como justicia!
—Si el se?or Máté está en peligro... ?entonces tengo algo por qué pelear!
La voz de Pista rasgó el aire. A pesar de estar bajo la presión gravitatoria, el ni?o se puso de pie. Sus ojos brillaban con una luz verde intensa y antinatural que iluminó las sombras del bosque. Peter Pan se detuvo, ignorando por un momento la flecha en su hombro.
—Esos ojos... los he visto antes —la sonrisa del gigante se ensanchó de forma grotesca—. Entonces tú eras su hijo. Esto se está volviendo interesante: tres Rango Constante, una Fase 2 de tungsteno y un cachorro con herencia de sangre...
Peter Pan se arrancó la flecha del hombro sin mostrar dolor. Su aura de presión se duplicó, agrietando el suelo bajo sus pies.
—?Vengan todos! ?Denme una pelea que valga la pena recordar!

