Muy cerca de allí, Zoliat se encontraba en ADAS cuando, de pronto, todo comenzó a temblar. El suelo vibró con una violencia antinatural y, de inmediato, todos los presentes se pusieron en guardia, preparados para un ataque inminente.
Mientras tanto, lejos de allí, el verdadero plan de King finalmente se revelaba.
Durante todo este tiempo, su objetivo había sido uno solo: reclamar el poder del antiguo rey de los ghouls. Había nacido para ello. Su destino estaba sellado desde el principio.
El poder de King se disparó de forma brutal. Ya no existía el hombre que alguna vez fue. El ghoul había tomado por completo su cuerpo, reclamándolo como suyo… y decidiendo conservar su nombre.
King.
Salió disparado desde el Punto Infernal, elevándose por los cielos, y comenzó a absorber todo el poder que allí residía, junto con la esencia de cada ghoul cercano. El continente entero tembló. En un solo instante, una explosión colosal se liberó, arrasando todo a su paso, extendiéndose incluso hasta ADAS.
Zoliat sintió la ola de poder y comprendió al instante la destrucción que se avecinaba.
—?Todos, síganme! —gritó.
Pero ya era demasiado tarde.
Todo fue destruido.
King completó su asimilación. Sobre su cabeza flotaba ahora una aureola oscura cubierta de espinas, símbolo de un poder que superaba toda lógica. Los emperadores lo sintieron sin necesidad de verlo. Sabían que no podían ganar. Y, si la situación lo exigía, tendrían que recurrir a “0” como última opción.
De vuelta con Kael.
Gracias a Noisi, su cuerpo se había recuperado por completo. Al despertar, Kael se incorporó de golpe.
—?Dónde está King? —preguntó con urgencia.
Stolen from Royal Road, this story should be reported if encountered on Amazon.
Noisi lo calmó, explicándole que se había ido, aunque no sabía hacia dónde.
Kael suspiró, aliviado… pero solo por un instante.
En ese mismo momento, una presencia abrumadora recorrió las Tierras Blancas. El poder de King había llegado hasta allí.
Entonces apareció Kaisen.
Kael lo observó unos segundos antes de ponerse de pie y decirle a Noisi que debían irse de inmediato. Creía saber dónde estaba King.
Kaisen se acercó y, con un respeto que Kael no le conocía, le preguntó:
—?Cómo te volviste tan fuerte?
Kael quedó confundido. ?Por qué esa actitud? ?Por qué ahora era tan amable, tan distinto a la última vez que se vieron?
—Fue gracias a mi familia… y a mis amigos —respondió al final.
Kaisen guardó silencio, procesando esas palabras, antes de preguntar:
—?Cómo puede eso hacerte más fuerte? ?Cómo se supone que yo lo haga… si no tengo familia ni amigos?
Un silencio pesado cayó sobre el lugar.
Kael sintió un nudo en el pecho, recordando su propia infancia, antes de conocer a Lyra.
—?Es cierto lo que dices? —preguntó.
—Sí —respondió Kaisen sin titubear—. Nunca tuve nada de eso. Me hice fuerte viendo peleas en las calles.
Noisi frunció el ce?o, incrédula, recordando cómo Kaisen la había golpeado. él explicó que siempre actuaba de la forma que creía necesaria para ser superior, para que nadie pudiera lastimarlo.
Entonces Kael lo comprendió.
A pesar de su fuerza, Kaisen no era más que un ni?o sin guía, sin una figura que lo protegiera.
—?Dónde vives? ?Cómo comes? —preguntó Kael.
—Robo lo que necesito. Vivo en una cueva. Nadie se me acerca… excepto la policía y algunos delincuentes.
Noisi preguntó por su poder del alma.
—Puedo duplicar mis capacidades físicas —respondió—. Fuerza, velocidad y resistencia.
Kael supo que no había más tiempo.
—Tenemos que irnos —dijo con firmeza.
Kaisen lo detuvo de inmediato.
—Déjame ir contigo.
Kael se negó.
Kaisen insistió, hasta que finalmente se arrodilló frente a él, suplicando. Su voz tembló, las lágrimas amenazaron con caer.
—Por favor… quiero ser más fuerte. No quiero volver a sufrir. No quiero regresar al vacío.
Kael permaneció en silencio unos segundos eternos.
—Está bien —respondió al final—. Pero si causas problemas, tendrás que irte.
Kaisen se levantó rápidamente, limpiándose el rostro, y agradeció con una reverencia torpe pero sincera.
Kael no perdió más tiempo.
—King se está volviendo más fuerte. No puedo permitir que acabe con todo.
Percibió nuevamente aquel poder monstruoso, ahora con claridad. Provenía del norte, de las Tierras Libres.
Kael lo entendió al instante.
—Los chicos están en peligro…
Miró a Noisi y a Kaisen.
—Corran lo más rápido que puedan —gritó mientras comenzaba a avanzar—. ?Síganme!
Sabía que, si no llegaban a tiempo, todos podrían morir.

